Normalmente, las mujeres son mejores que los hombres a la hora de leer el lenguaje no verbal, ya que necesitan interpretar las señales de su bebé para atender sus necesidades, de lo contrario, este no sobreviviría (Rieznik, 2013). Esto confirma lo que Darwin afirmó en su obra The Emotions in Man and Animals en 1872: «En todos los contextos culturales existen elementos comunes en la comunicación no verbal».
En el caso de la seducción, se trata de un gesto universal que ocurre en todas las culturas. Por ejemplo, si una mujer mira a un hombre a los ojos, le sonríe y luego aparta la mirada, significa que siente atracción por él, sin importar en qué lugar del mundo ocurra este acto.
Según Rieznik, M. (2013), muchas mujeres se sienten atraídas por hombres con grandes dimensiones corporales, es decir, aquellos con brazos fuertes y un pecho amplio en el que puedan refugiarse y sentirse seguras y protegidas. Esta es la llamada «técnica de Hulk».
Las mujeres utilizan algunos gestos de coquetería similares a los de los hombres, como tocarse el cabello, alisar la ropa, colocar una o ambas manos en las caderas, dirigir el cuerpo y un pie hacia el hombre, mantener miradas prolongadas e íntimas, y establecer un contacto visual intenso.
También pueden adoptar la postura con los pulgares en el cinturón. Aunque es un gesto masculino agresivo, las mujeres lo emplean con su característica gracia femenina, colocando solo un pulgar en el cinturón o dejándolo sobresalir de un bolso o de un bolsillo (Pease, 2019).
Las mujeres suelen sentirse incómodas cuando un hombre se les acerca sin haber establecido previamente contacto visual (Jiménez, 2014).
Muchos hombres creen que la mejor estrategia para seducir a una mujer es convertirse en su mejor amigo. Según Rieznik, M. (2007), aunque en algunas ocasiones esta táctica puede dar resultado, en la mayoría de los casos supone un riesgo, ya que si una mujer empieza a considerar a un hombre como su amigo, es poco probable que lo vea como algo más.
Según Pease (2019), al igual que los machos de todas las especies, el hombre adopta ciertos gestos de coquetería cuando se acerca a una mujer. Por ejemplo, se llevará una mano a la garganta para ajustarse la corbata; si no lleva corbata, podría alisar el cuello de la camisa, quitarse alguna mota de polvo imaginaria del hombro o arreglarse los gemelos, la camisa, la chaqueta o cualquier otra prenda. También es posible que se pase una mano por el cabello.
Otra técnica que algunos hombres emplean es la «técnica del deprimido», que consiste en acercarse a una mujer y contarle sus problemas con la esperanza de que sienta compasión y desee cuidarlo. Sin embargo, para la mayoría de las mujeres esta estrategia suele generar el efecto contrario y apagar su deseo; lo más probable es que escuchen, pero sin que surja ninguna atracción.
Los hombres que tienen más éxito en la seducción suelen ser aquellos que toman la iniciativa en el contacto físico. Se atribuye un mayor estatus social a los hombres que son más proactivos en este aspecto, en comparación con aquellos que son más pasivos y evitan el contacto físico con otras personas.
Transmitir confianza va más allá de las palabras; tiene un fuerte componente de comunicación no verbal (Rieznik, 2013).
Con frecuencia, los hombres adoptan la postura de colocar las manos en las caderas para resaltar su físico y demostrar que están listos para entrar en acción. Si están sentados o apoyados contra una pared, es posible que abran las piernas o las estiren para destacar la región genital (Pease, 2019).