Cuando se habla de seducción, nos referimos a la acción y el efecto de seducir. Esto implica la capacidad de inducir a una persona a realizar una determinada acción o participar en un comportamiento específico. Por lo tanto, la seducción está estrechamente relacionada con la persuasión.

La seducción es un arte y, como todo arte, se puede aprender y desarrollar. Aunque para algunos pueda parecer un don natural, es algo que se puede mejorar con la práctica (Ángeles, 2019). La seducción no depende únicamente de si una persona es atractiva o no, sino de si se genera una atracción física entre ambas partes. También influye la labia de quien intenta seducir, ya que permite captar la atención de la otra persona. Sin embargo, hay quienes sostienen que ni el físico ni la labia son determinantes, sino que cuando se encuentra a la persona adecuada, sobran las palabras.

El lenguaje de la seducción se divide en cinco fases, aunque aquí solo hablaremos de las tres primeras, ya que están relacionadas con la comunicación no verbal. Las dos restantes corresponden a la comunicación verbal. En una primera cita, el porcentaje de comunicación no verbal puede superar el 99% de toda la interacción. En este 99% se incluyen las emociones, ya que, en lugar de verbalizar lo que sentimos, nuestro cuerpo lo expresa por nosotros (Givens, 2008).

Fases de la seducción

  1. Llamar la atención
    En esta fase, tanto hombres como mujeres buscan destacar su presencia. Para ello, utilizan la vestimenta, el maquillaje, los gestos y las acciones, todos ellos elementos del lenguaje no verbal. En esta etapa, los colores juegan un papel crucial: los colores vivos y los fuertes contrastes hacen que una persona llame más la atención y aumentan la probabilidad de captar el interés de alguien más. Sin embargo, hay que tener cuidado con los excesos, ya que un uso exagerado de colores, perfume o llegar con demasiada antelación al encuentro puede generar rechazo en la otra persona.
  2. Observar la respuesta
    En esta fase, se analizan las señales emitidas previamente. Los gestos de reconocimiento indican la posición que ocupa cada persona en la relación incluso antes de que se inicie una conversación. Esto significa que, antes de hablar, ya se puede intuir a quién nos debemos acercar y a quién no (Givens, 2008).
  3. Comunicación no verbal en la conversación
    Una vez se han superado las dos fases anteriores, comienza la interacción verbal, pero la comunicación no verbal sigue siendo clave. En esta etapa, el lenguaje corporal sigue teniendo un peso del 99% en la interacción. Por ello, se han estudiado detenidamente distintas partes del cuerpo, como el rostro (ojos, cejas, sonrisa) y su papel en la seducción.

Además, se ha analizado la teoría de la seducción generalizada. Según Laplanche, para que esta teoría se cumpla, deben darse dos condiciones: la primera es que, desde su nacimiento, el bebé se relacione y comunique con otros seres humanos; la segunda es que la persona que le proporciona cuidados tenga un inconsciente ya construido (Givens, 2008).

Según Golergant, el ser humano es la única especie en la que pueden encontrarse relaciones de apego derivadas del inconsciente de un adulto. Esta situación se denomina antropía fundamental, ya que surge en un contexto de seducción.

A continuación, se explicará cómo la seducción influye en cada parte del cuerpo y cómo analizar una primera cita para determinar, a través de la comunicación no verbal, qué quiere transmitir la otra persona.

  • Anna Macián Royo es Psicóloga, colegiada número 28742, Título obtenido en la Universidad Ramón Llull, Blanquerna.
    Actualmente es la Coordinadora y Cofundadora de PsicoCenter y sus terapias están dirigidas a Niños, Adolescentes y Adultos.

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